Campo de misión.

Los LMC Guaymallén han comenzado su proyecto misionero en tierras mendocinas. El lugar elegido es lo que se conoce como Borbollón de Abajo, en el distrito El Borbollón, departamento de Las Heras. Allí las posibilidades son muchas, y las ganas por parte de los laicos más todavía. Los invito a seguir leyendo para interiorizarse en el trabajo que recién comienza.


Habíamos estado viendo donde empezar a trabajar, donde volcar la dimensión misionera del laico. La verdad es que la panorámica era amplia; siempre es así en estos casos. Y hay una especie de infinidad de ideas, de lugares, de lo que uno puede hacer y de cómo.

En eso andábamos, cuando algunos de los laicos propusieron empezar a trabajar en la zona de Borbollón de Abajo, en la capilla Virgen del Carmen de Cuyo. Esto es hacia el norte de los lugares que habíamos recorridos antes. Ambiente rural, enfrente mismo de la capilla tenemos fincas con parrales, olivares; y más allá se puede encontrar distintas chacras salpicando el monte y los salitrales.

El 13 de agosto empezó la tarea, los chicos (Gabriela, Adrián, David, Debora, Pablo y Lucas) nos organizamos, con el apoyo del resto del grupo, para dar una mano en lo que es la catequesis de comunión y de confirmación en la capilla. Una buena excusa para empezar, porque la idea es iniciar ahí y desde la capilla y su catequesis salir al “más allá”.

La realidad es bien distinta de lo que andábamos acostumbrados. Si bien algunos somos veteranos en trabajar con jóvenes en escuelas, este lugar hermoso tiene sus desafíos. Los mismos chicos te cuentan de ellos con sus vidas: las largas distancias (algunos caminan hasta dos horas para llegar a la capilla), el trabajo de las chacras, el analfabetismo, la manera de ser de la misma gente (tan distinta a la manera de ser de la ciudad o sus suburbios), los estudios que después de la secundaria hay que ir afuera, los futuros que a veces son algo imprecisos.

Borbollón tiene lo suyo: un entorno tranquilo, la disponibilidad de la gente, la buena onda y la naturalidad de los chicos, su simpatía enorme. Su forma de ser espontánea, los que hablan y los que hablan lo justo y necesario. Virtud de la gente del campo. La facilidad con que uno puede sacar una sonrisa. Lo muy “familia” que es dar la catequesis debajo de un eucalipto, mate de por medio y dibujando el encuentro para que todos crezcamos y que todos nos animemos a crecer.

Vamos aprendiendo y disponiéndonos a trabajar todos juntos. Los laicos de Guaymallén con la gente de la comunidad. La idea no es “desembarcar” y hacerse cargo de la situación sino trabajar codo a codo, con y para la comunidad. Que podamos hablar de “nosotros”, diría el poeta Tejada Gómez, en el mismo sentido. Nombrando a “todos nosotros”.

Participamos de la fiesta patronal el día 10 de setiembre, que con bastante esfuerzo había preparado la comunidad. Para ello trajimos (o llevamos) a la escuela de arte para mostrar un poco el trabajo de la gente que hace y aprende el “arte”: arte circense, música, teatro, banderas y cintas. Estuvo gente de las otras capillas de la parroquia que nos visitaron, también compartimos con nuestros hermanos laicos de Misericordia y la gente de Las Coletivas que se arrimó a saludarnos. Entre mates, cosas dulces, la música y el show fue una linda fiesta hasta entrada la noche.

Estamos empezando una catequesis bautismal para un chico que está muy alejado de la capilla y que no puede acercarse ya que tiene leucemia. Esta va a ser una experiencia un poco más allá de la capilla y trae ideas de muchos “más allá”. Llevar la propuesta de la catequesis a los lugares más aislados en medio de las fincas, que la misma gente se anime y vaya en su búsqueda, de enriquecer la animación de la comunidad y de que la comunidad nos enriquezca, de propuestas artísticas, de todo. Las ideas y las cosas que se pueden hacer son muchísimas.

Igual vamos caminando de a poco. Animando, pero también animándonos nosotros a hacer las cosas. Sabemos que es posible y que tenemos el material para lograrlo, basta empezar como la levadura dentro de la masa que levanta el pan.

Y si. Ojalá se dé. Ojalá que llueva café en el campo.

Lucas López lmc.




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